Turrialba: Experiencia ante las inundaciones

El día 26 de julio del 2021, Juventud Obrera formó parte de uno de los voluntariados que se están brindando en la zona de Turrialba, específicamente, situado en el espacio del Colegio Omar Salazar, el cual comparte con el colegio nocturno Colegio Presbiterio Enrique Menzel, se debe reconocer además una participación particularmente activa de los alumnos y personal de este colegio nocturno en el voluntariado. Esto, debido a la particular situación que está atravesando la comunidad a causa de factores naturales que han ocasionado una serie de fuertes lluvias e inundaciones que han afectado, considerablemente, a la población desde el pasado 22 de julio.

Dichos acontecimientos, lamentablemente, no son aislados, dado que el cantón de Turrialba, se ha visto seriamente afectado por hechos similares a través de su historia, puesto que, este reúne «las condiciones geológicas y climáticas adecuadas para presentar una vulnerabilidad relativamente alta a diferentes tipos de amenazas».(1) La ciudad en cuestión es propensa a ser afectada por inundaciones, hecho que encuentra sus causas en su origen, y primera planificación.



Turrialba, se origina con el establecimiento de la línea férrea que comunicó el Valle Central con el Atlántico, lo que estimuló, sumado a características propicias para el cultivo de café, el establecimiento de haciendas productoras que funcionaron como base para el posterior desarrollo urbano en el lugar.(2) Debe notarse, que con el establecimiento de dichas haciendas, y el atractivo de la región para el establecimiento de una nueva población rural, se dio un cambio en el uso de suelo; los bosques que cubrían los valles de Turrialba se convirtieron en campos agrícolas.(3) Por otro lado, la forma en que se dio el proceso de expansión de la ciudad, en forma de cuadrícula, ve interrumpida su uniformidad debido a cuerpos hídricos como el Río Turrialba, y el Río Colorado,(4) límites naturales que no han impedido que se den nuevos establecimientos, como lo ha sido el importante crecimiento urbano al margen derecho del último río mencionado en el periodo de 1989 a 2003.(5)

El factor de la densidad poblacional y su constante crecimiento, además de la natural situación particular que presenta el cantón de Turrialba, ha tenido una injerencia de suma importancia en el desarrollo y, por ende, en las consecuencias ocasionadas por los fenómenos naturales como las inundaciones para la población. Evidencia de ello, han sido las inadecuadas formas de uso de suelo y planificación urbana, debido a la constante expansión demográfica que ha atravesado el cantón. Estos factores, han modificado el comportamiento del medio natural, y a su vez, sus manifestaciones, ya que, por ejemplo, la cantidad de precipitación necesaria para una inundación, a mediados del siglo XX, era de 180 mm, y debido al crecimiento demográfico, al paso de los años, varió a 100 mm.(6) En pocas palabras, la cantidad de lluvia necesaria, con el aumento de la expansión urbana, se hace cada vez menor para ocasionar una inundación.

Asimismo, también han habido advertencias por parte de instituciones como el INVU para dar asistencia habitacional en estos casos(7), algo que el mismo asentamiento del Colegio Presbiterio Enrique Menzel ha proporcionado. No obstante, no existen mayores avances en relación con resultados en la planificación de la construcción de viviendas, algo que debe ser resuelto de manera que no hayan personas que pierdan sus techos y pertenencias ante este tipo de catástrofes; que de primera mano los mandatos locales y nacionales tienen más que previstos.

David Harvey, geógrafo marxista, menciona que el problema de la urbanización tiene dos caras, en función de las clases sociales que se encuentren en búsqueda de un asentamiento. En el caso de la clase trabajadora, el desplazamiento, el tiempo y dinero invertido para poder llegar a su centro de trabajo, es de suma importancia, al contrario que quien posee un alto nivel adquisitivo y tiene la capacidad de desplazarse hacia otros lugares con mayor rapidez y sin que eso incida demasiado en la cantidad de ingresos que posea.(8) Así es como, la cantidad de construcción de viviendas, cuyo estudio previo para su construcción brilla por su ausencia, es en su mayoría posesión de las personas de la clase trabajadora. Poco o nada se vio afectada la clase burguesa por las inundaciones del centro de Turrialba desde que se fundó. Quienes poseen el dinero para asentarse en lugares de menor riesgo, o que tienen a profesionales a su lado para la planificación de sus viviendas, no deben preocuparse por lo que vaya a ocurrir con un río. Es entonces, cuando debemos señalar que la política pública debería, en tanto debe asegurar el bienestar de la población, garantizar que la clase obrera pueda acceder a condiciones que le permitan tener un techo, y además, uno seguro. De esta forma, problemas como el ocurrido podrían ser evitables, esto evidentemente no ocurre en el marco del Estado burgués.

La definición de catástrofe natural ya en sí contempla un lugar y tiempo en el que puede ocurrir un hecho, por lo que los estudios -en ocasiones precisos, en otros no- contienen la información a la que tal parece, la política burguesa le es indiferente. La que en realidad ha hecho algo por las comunidades afectadas, ha sido la misma clase trabajadora, que ha respondido efectivamente a las demandas que invocaron su solidaridad, con medidas como repartición de víveres y ropa a las personas que lo perdieron casi todo o incluso, la totalidad de aquello que poseían.

Retomando la experiencia de Juventud Obrera en el voluntariado del día 26 de julio, y lo que los miembros de la organización pudimos observar en el Colegio Omar Salazar (diurno), se destaca no solamente la solidaridad, sino también, el accionar cargado de humanidad, tanto de los miembros de la comunidad que sacaban de lo suyo para colaborar en la acumulación de víveres para la causa, así como de los voluntarios que no solo se encargaron de realizar tareas en beneficio de quienes se vieron afectados, sino que buscaban, en cada momento posible, levantarles la moral y los ánimos.

Acciones que resaltan este gran sentimiento moral de la comunidad, se refleja, por ejemplo, en la intención de mantener unidas a las familias ubicadas en el colegio, asignándole a cada una de estas, un aula, con la intención de respetar y otorgarles privacidad e intimidad. La humanidad que demostraron tener los voluntarios de la comunidad, parece disolverse en la manera en que las instituciones estatales se hacen cargo de las familias afectadas. Estas, sienten incertidumbre de ser separadas por las instituciones del Estado, ya que no las gestionan con la intención de mantener alta su moral, sino bajo criterios totalmente organizativos. Es decir, una vez que las familias abandonan los albergues, y pasan a manos del Estado, son manejados como números.

Además de lo mencionado, se pueden hacer otras críticas al papel desarrollado por las instituciones estatales en la situación de Turrialba, pues intervienen, incluso, en las intenciones solidarias de la comunidad. Esto, puede observarse, en la situación de la búsqueda de alquileres para las personas afectadas, ya que, si bien algunos vecinos están dispuestos a rebajar los precios de las casas de alquiler, para ayudar en la causa, otros, lamentablemente se niegan en hacerlo, debido a, en ocasiones, su utilitarismo desmedido y la pésima gestión monetaria de dichas instituciones a la hora del pago mensual, esto efecto de la carencia de viviendas de bien social y una dependencia a los rentistas por parte del Estado.

Como señalamos anteriormente, en el marco de la política burguesa, de la cual está permeada la Municipalidad de Turrialba y nuestro país, es indudable una falta de alternativa más allá del asistencialismo como un lavado de cara, sólo hizo falta observar quiénes estuvieron al lado de las personas afectadas. Sólo aquellos cuya posición, determinada por su condición de clase, sintieron identificado su riesgo de ser afectados también por las inundaciones, o incluso las vivieron en carne propia. Por lo que la solución debe generarse a partir de la iniciativa por parte de esta población, y a lo sumo, aquellos instrumentos institucionales que se considere pertinente solicitar en una lucha legal. Ninguna cabida a la clase adinerada y a su política, que sólo ostenta sus intereses individuales.

La resolución de estos problemas, son evidentemente contingentes, por lo que cualquier elaboración hipotética debe subordinarse a la realidad de quienes viven en carne propia esto, a lo que Juventud Obrera está dispuesta a seguir trabajando en conjunto. También, cabe señalar que las medidas de repartición de comida y ropa sólo se dan en circunstancias como las vividas recientemente, pero el problema que origina estas situaciones es permanente, lo que amerita una solución de igual naturaleza, es decir, firme y estable.

En la política actual, la toma de decisiones está subordinada a quienes no se ven afectados, es decir, a los sectores que más acumulan riqueza, por lo que la creación de instrumentos de toma de decisiones, debe ser una prioridad fundamental, donde además, el valor de las comunidades de Turrialba tenga una inclinación a sus intereses, que son ya de por sí, los de la mayoría.


Referencias: 1.CNE, «Amenazas de origen natural del cantón de Turrialba», 2.

2. Bedota Benítez, Eduardo «La ciudad de Turrialba: Un siglo de evolución histórico-geográfica», Revista Reflexiones 83, n° 2 (2004): 8

3. Badilla, Elena, Cees J. van Westen y Nanette C. Kingma, «Evaluación de la amenaza y causas de inundación en la ciudad de Turrialba, Costa Rica». Revista Geológica de América Central, n.º 28 (2003): 98.

4. Bedota Benítez, Eduardo. «La ciudad de Turrialba: Un siglo de evolución histórico-geográfica»…, 12-13.

5. Ibid., 20.

6. Badilla, Elena, Cees J. van Westen y Nanette C. Kingma, «Evaluación de la amenaza y causas de inundación en la ciudad de Turrialba, Costa Rica», 98.

7. Municipalidad de Turrialba, https://www.muniturrialba.go.cr/docs/emergencias/Informes%20Tecnicos/IAR-INF-0961-2018-CARTAGO-TURRIALBA-CASOS%20POR%20TEMPORAL-13-07-2018.pdf

8. Harvey, David. Urbanismo y desigualdad social. Madrid, España: Editorial Siglo XXI, 1977, 140.




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