Recortes en el sector cultura: ¿Cómo continuar la lucha?

El pasado sábado 24 de octubre se realizó en San José una marcha nacional en contra de los recientes recortes aprobados para el sector cultura. La marcha fue convocada por la Red de Emergencia Cultural y constó de una caravana que recorría las calles de la capital haciendo paradas en puntos específicos de relevancia histórica y cultural. Se visitó el Teatro Nacional, la Plaza de la Cultura, y el CENAC, entre otros.



No al presupuesto del FMI. Fuera el gobierno de ajuste


Para el Ministerio de Cultura y Juventud, en el debate por el presupuesto para el 2021, se había decidido recortar un total de ¢4.126.307.837, los cuales tendrían repercusiones nefastas para la correcta gestión de actividades centrales, así como para la conservación de patrimonio, museos, teatros, y bibliotecas. Ni hablar de los programas como Sinem, el Centro de Cine, las casas de cultura y programas de representación de persona joven, destinados para que la juventud de la clase trabajadora pueda acceder (con muchas limitaciones) a la cultura y tengan la oportunidad de desarrollar habilidades artísticas.


Ante esto se organizó una movilización que reunió a cientas de personas trabajadoras del arte y la cultura, desde músicos, actrices y actores, artistas en producción de cine y teatro, trabajadores de las artes circenses, artistas plásticos, escultoras y pintores. Si bien la mayoría de las personas presentes representaban a la clase popular que vive, trabaja y depende de su arte para sobrevivir, la caravana fue liderada por Gustavo Rojas, reconocido representante de la cultura burguesa de nuestro país.


Este escenario no ha de extrañarnos, ya que la misma fórmula la podemos notar en la configuración organizativa de Rescate Nacional, en la que una cúpula burguesa dirige un movimiento popular, mientras que las bases obreras son arrastradas hacia planteos que no representan sus verdaderos intereses de clase.


A su vez, de forma independiente del MCJ, 23 organizaciones y gremios de trabajadores del arte y la cultura, presentaron ante la Asamblea Legislativa el proyecto de ley “Ley de Emergencia y Salvamento Cultural” (22.163), el cual pretende la creación de un Plan Estratégico para la Atención de la Emergencia y el Salvamento del Sector Cultural (LESC), que pueda tomar en cuenta el agravamiento de la situación económica a la que se enfrentan las personas trabajadoras del arte a causa de la pandemia. En resumen, esta ley busca que se distribuya el presupuesto del MCJ con los sectores y gremios independientes que lo componen, es decir, destinar parte de sus fondos al Plan antes mencionado.


De la crisis cultural y la necesidad de una dirección obrera


Luego de la gran campaña en contra del recorte el Ejecutivo presentó al Legislativo su propia propuesta de recortes para el 2021, reduciendo los montos a recortar. El Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ), educación (MEP), transporte, trabajo y salud siguen siendo los blancos predilectos para los “pellizcos” ajustadores. Se propone, entonces, que al Ministerio de Cultura y Juventud se le recorte ¢1.500 millones.


La ministra, Sylvie Durán, afirma que esta nueva propuesta permitirá a las diversas instituciones y programas que integran el ministerio continuar con sus actividades para el próximo año, aunque con grandes limitaciones. Califica a estos recortes como “un importante esfuerzo de ajuste”, es decir, se encuentra totalmente plegada a la agenda fondomonetarista y ajustadora del Gobierno. No debemos olvidar el creciente descontento popular respecto a la ministra; hace menos de dos meses surgió una iniciativa de recolección de firmas para destituirla de su cargo.


Es imperante que el sector popular y cultural que depende de su arte para sobrevivir tome las riendas de la lucha por un presupuesto integral que contemple, no solo el plano económico de sus necesidades, sino que también que dignifique su labor y esfuerzo que se ha visto tan despreciado durante la pandemia.


La clase obrera está siendo atacada por múltiples frentes y es imperante que nos organicemos de forma clasista, es decir, independiente de las direcciones burguesas que históricamente han cooptado estos movimientos. Es importante que las personas trabajadoras en arte y cultura unifiquen su lucha y sus demandas con las del todo el conjunto de la clase obrera, que desde agosto/setiembre de este año ha tomado las calles en contra del FMI y los múltiples recortes.


¡Por una dirección obrera de la lucha por la cultura y contra los recortes!


Natalia Cruz.








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