Nuevo intento de femicidio en San Nicolás de Cartago.

Estamos a menos de una semana del 25N (día internacional contra la violencia hacia la mujer), día que debe hacernos reflexionar como sociedad sobre la violencia sistemática y cotidiana enfrentada por las mujeres en Costa Rica, nuestra región y el mundo. Por esto y más, la noticia sobre un nuevo intento de femicidio en el país resulta escalofriante pero nada sorprendente.





El día martes 17 de noviembre del 2020 a eso de las 9 de la mañana en San Nicolás de Cartago, un hombre de 23 años de edad le disparó a la víctima de 17 años por terminar la relación amorosa que la menor mantenía con él desde hacía 2 años, de manera seguida intentó suicidarse. El día de hoy, jueves 19, el hombre responsable del crimen falleció en el Hospital Max Peralta, mientras la joven sigue en estado muy delicado, aún con vida.


Desde el inicio este caso revela mucha información sobre las prácticas misóginas y violentas presentes en la sociedad costarricense. En primer lugar, la reaparición de una vergüenza vieja pero conocida, las relaciones impropias entre menores de edad y personas adultas. Esto genera una dinámica de poder y dominación marcada entre las partes, en la misma tónica de amor posesivo. Según los y las vecinas de la joven, discutían a menudo y las violentas respuestas del tipo fueron lo que provocó que la víctima rompiese su relación, terminando en un intento femicidio y posteriormente suicidio.


Que un agresor sea procesado penalmente, o bien el resultado fatal como en el presente caso, no significa el fin de la violencia machista. Lastimosamente este no es un hecho aislado, sino más bien un elemento más de la normalidad en Costa Rica. Hasta el 26 de octubre del 2020 en el país se contabilizaban aproximadamente 11 casos de femicidios comprobados.


Las mujeres debemos seguir luchando por erradicar la violencia contra las mujeres de la sociedad actual, manifestándonos por nuestra integridad frente a un modelo económico que se nutre de un trato desigual entre los géneros. Debemos exigir un trato equitativo a través de la educación y reeducación, mayor acceso al trabajo y a asistencia médica, psicológica y de seguridad frente a amenazas de violencia misógina. El Estado dentro de su inoperancia, no solamente es ineficiente en solucionar los casos de las víctimas de violencia y sus familias, sino que ha sido completamente cómplice de la continuación de la violencia misógina en Costa Rica.


Por esto desde Juventud Obrera hacemos un llamado a unirse a la manifestación del 25N, a las 4 p.m., saliendo del Parque Central de San José bajo las consignas:


¡Ni una menos!

¡Basta de Impunidad!

¡El Estado es responsable!

¡Fuera Walter Espinoza!

¡Por un movimiento de mujeres clasista!


D. Trocas


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