Las mesas de diálogo y el debate presupuestario: Dos caras de un mismo ajuste.

Actualizado: 29 de nov de 2020

Los choques al interior del régimen político no cesan, pero la grieta inter-burguesa se cierra a la hora de ajustes a la clase trabajadora. Las promesas de la mesa de diálogo se desmoronan ante los recortes históricos al presupuesto del 2021.


Mesas de diálogo: Se acabó el circo del gobierno.


Las mesas de diálogo se dieron por finalizadas. el recuento es de unas 2301 iniciativas, y el anuncio de una futura recaudación de un mísero 1.40% del PIB en materias de ingresos y gastos. Es decir, se llevó la discusión a los términos del gobierno, a la cuestión del déficit fiscal y la balanza negativa del Estado. Las 58 propuestas aprobadas van dirigidas a una agilización de procesos burocráticos mediante la incorporación de nueva tecnología y, algo que ya no sorprende, la toma de deuda con el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento.


Entre las resoluciones se pueden encontrar consignas generales como “transparentar integralmente la gestión de la deuda”. Tal consigna es acompañada por una resolución que busca cerrar la brecha entre ingresos y gastos, ¿cómo?, mediante la toma de deuda con bajas tasas de interés, tasas que difícilmente se concederán ante la inminente quiebra del Estado costarricense. La frutilla del postre fueron los anuncios del mismo Ministro de Hacienda quien reafirma la intención del gobierno de tener más acercamientos con entidades financieras como el BID, el BCIE, el Banco Mundial, el FMI y el CAF.


Estas consignas lanzadas en la mesa de diálogo van en conjunto con múltiples recomendaciones que jamás se concretarán, como la quita de subsidios a empresas que cometen fraude fiscal. La intención general es clara, desviar la movilización popular con falsas promesas, mientras las fracciones pelean en la Asamblea Legislativa por ver cuál de ellas es la que más ajusta el gasto público.


El PAC se encuentra dando manotazos de ahogado, tratando de mostrar a la mesa de diálogo como un gran avance en la unidad del régimen político, y como un puntapié para frenar con los “sectarismos” de la clase dominante. Empero, los choques inter-burgueses se expresan en el alejamiento de múltiples cámaras empresariales respecto al gobierno, y el balance negativo de las mesas de diálogo por parte del resto de partidos tradicionales.


El presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria, Juan Rafael Lizano, atacó duramente al gobierno afirmando que las mesas de diálogo no sirvieron para nada, y que el gobierno se encuentra quebrado. Por otro lado, dos diputados (Wálter Muñóz del PIN y el independiente Erick Rodríguez), quienes se habían sumado a la Asamblea de trabajadores del Banco Popular, salieron al choque directo con el PAC. Se le critica al oficialismo que ninguna de las 85 propuestas aprobadas serán materializadas en proyectos de ley o acciones del ejecutivo.


Debate por el presupuesto: Un recorte histórico.


A la par de las mesas de diálogo, a estas horas se aprobó el Presupuesto Nacional para el 2021, en su segundo debate, el cual se financiará en un 55% con endeudamiento. El gobierno del PAC tenía en trámite tres alternativas de recortes al gasto corriente, de los cuales dos de ellos sumaban ¢150 mil millones. No obstante, la oposición por derecha presentó una moción con un nuevo recorte de ¢192 mil millones al presupuesto ordinario del 2021. Esta moción fue aprobada sin siquiera saber cuántos puestos se verán afectados, gestando así un duro ataque a la clase trabajadora. El monto total del ajuste ronda los ¢518.000 millones, una auténtica locura. Ante esto, el gobierno del PAC aseguró que no pondrán ningún obstáculo, dado que su plan para el 2021 requiere de un mega ajuste.


No sorprende que los sectores que más se verán afectados son aquellos que resultan clave para darle una salida al agravamiento de la crisis sanitaria. El Ministerio de Educación Pública será recortado en un total de ¢77 mil millones, mientras que el Ministerio de Salud tendrá un recorte de ¢13 mil millones y el régimen de pensiones ¢15 mil millones. La ruptura del régimen político, cuando se trata de medidas de ajuste, es una ruptura meramente formal. Urge comenzar una campaña de lucha contra el presupuesto, tal como sucedió en nuestro país hermano Guatemala.


Se recrudece la agenda fondomonetarista del gobierno.


Luego de haber afirmado dar marcha atrás con el proyecto de deuda con el FMI por $1.750 millones, el gobierno avanzó a paso firme para contraer un sinfín de préstamos. A esto se le debe sumar la extensión de la suspensión de contratos y la reducción de jornadas por los próximos 6 meses. Actualmente 148.160 trabajadores tienen jornada reducida y 69.740 tienen el contrato suspendido, una cifra alarmante que se esconde bajo la alfombra cuando se tratan las cifras del desempleo.


Luego del gran éxodo de ministros y ministras, que fue provocado por la ruptura del “gobierno de unidad nacional” y la alianza declarada al capital transnacional, se colocó como nuevo ministro de Comercio Exterior a Andrés Valenciano. En su primera intervención hizo una apología a la necesidad de generar confianza a los bonistas extranjeros, fortaleciendo las zonas francas libres de impuestos.


Valenciano representa el sector del gobierno aliado al capital financiero, y sus propuestas giran en torno a una mayor alianza con el comercio internacional, procurando continuar con el modelo agroexportador. Esta dirección tomada por el gobierno la hemos venido caracterizando desde ya varios meses atrás, y es una continuidad de las políticas requeridas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).


Otra clara apertura a las transnacionales significó el proyecto lanzado por el PUSC, que permitirá la disputa por licencias para la explotación y exploración minera en Crucitas. Para la explotación capitalista del medio ambiente no existe la grieta, y es que este proyecto fue lanzado en conjunto con otros 10 legisladores, a la vez que el PAC y el PLN contaban con un proyecto propio para avalar la minería a cielo abierto.


Una salida independiente de la clase trabajadora.


Ante esta situación, parte de las cúpulas sindicales, en particular aquellas de ANDE, BUSSCO, UNDECA, y el CCTD se encuentran integradas en el diálogo multisectorial, a la vez que mostraron nuevamente su incapacidad de revertir los recortes, al legitimar la mesa como un triunfo. El triunfo al que hacen referencia es nulo; luego de insistir en la necesidad de inversión en el MEP, el gobierno gestó un recorte inmenso. A esto se le suma la bochornosa alianza con el gobierno del PAC para la creación de plazas para cocineras del sector educativo, que los llevaría a ser desestimados de forma burlesca en el parlamento. En otra sintonía se encuentra ANEP, luego de que Albino Vargas reafirmó su compromiso con Rescate Nacional de forma crítica a las mesas de diálogo, pero para llevar agua a su pozo y en alianza a la burguesía nacional.


Por otro lado, el Frente Amplio se encuentra integrado al gobierno y a las mesas de diálogo multisectorial, en las que participa Sofía Guillén, aunado a los diálogos territoriales, en los que participa el actual presidente, Wilmar Matarrita. Respecto a las mesas de diálogo, Sofía Guillén afirmó que “Los acuerdos son pequeños pasitos, pero positivos”. El FA, que representa cierto componente progresista de la sociedad costarricense, ha fungido como colectora de “izquierda” para los ajustes del gobierno.


Precisamos darle una salida política al nuevo auge en la protesta, que se posicione contra el presupuesto del 2021 y contra las mesas de diálogo, cuyo verdadero rol de contención del descontento ya fue demostrado. La salida únicamente puede venir de los métodos históricos de la clase obrera; la inminencia de una huelga general se va exacerbando con el paso de los meses. Continuemos en las calles contra el presupuesto fondomonetarista, para que la crisis la paguen los capitalistas.


Roberto Sánchez Moreno.





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