El paro continúa: Salgamos a las calles frente a las migajas de UberEats.

Actualizado: feb 1

Roberto Sánchez Moreno.


La convocatoria parte del fastidio de múltiples repartidores que reportan problemas en la aplicación tales como: mal pago de viajes, la ausencia de multiplicadores, la falta de comunicación con las app, la falta de viajes y los múltiples bloqueos injustificados. Estos reclamos se enmarcan en el abandono total de las empresas, y el incumpliento del código de trabajo costarricense.


Según la revista Forbes, el dueño de Uber se encuentra entre las personas más millonarias del mundo. Esto implica que no sólo estamos hablando de un sector económico rentable, sino que es de los que mejores ganancias generan en la actualidad. Sin embargo, pasemos a ver las condiciones que brindan a sus supuestos “colaboradores”.


Mientras la empresa se enriquece, las condiciones laborales por el suelo.


En el contrato que UberEats exige firmar a sus trabajadores, la empresa muestra su negativa a hacerse cargo de cualquier tipo de obligación de carácter laboral, mientras que exigen muchas otras cuestiones que son estrictamente laborales. En consecuencia, tenemos que la empresa aprovecha estar dentro de la llamada “zona gris” legal para establecer relaciones comerciales a su medida.


La empresa sostiene que los repartidores adquieren sus instrumentos de trabajo de forma voluntaria y autónoma, pero luego indican que el bolso debe ser comprado a distribuidores oficiales de UberEats, al igual que la indumentaria y demás materiales. En caso de que exista alguien que incumple esta cláusula puede ser despedido. Esto es un claro indicio de subordinación.


El pago por viaje no es negociado en absoluto por parte de la empresa. Es decir, en una relación supuestamente “independiente”, bajo la cual ambas partes deberían pactar el costo del servicio prestado en conjunto, la empresa se da el lujo de decidirlo por su cuenta, y bloquear o castigar a las personas que no se encuentran de acuerdo. Lo que sucede actualmente, es que los ciclistas realizan viajes de hasta más de 4 kilómetros por la ridícula suma de mil colones.


Mientras tanto, la empresa recibe hasta el triple de lo que recibe el repartidor, a la vez que cobra un porcentaje por pedido a los restaurantes, que llega a ser del 35%, además del pago por publicidad que se les exige por estar bien ubicados en la app. Todo esto en el contexto de un aumento de las ganancias de las plataformas de alrededor de un 60% en los últimos meses de pandemia. El pago por viaje, en cambio, ha ido cayendo en picada.


Al repartidor se le exige incluso un pago por uso de la plataforma, lo cual llega a ser un exabrupto total. Esto implica que las personas deben pagar para poder trabajar. No obstante, las plataformas no funcionan de forma adecuada, y esto puede llevar a la pérdida del día laboral. Hay casos en que los repartidores tienen montones de viajes diarios, mientras que otros pueden pasar días o hasta semanas sin que caiga un sólo viaje.


Aunado a esto, se han dado una gran cantidad de bloqueos de cuentas de forma injustificada, y la empresa jamás brinda una respuesta certera ante estos casos. En muchas ocasiones, esto sucede por arbitrariedades de la propia aplicación, y del servicio de soporte el cual se muestra completamente ineficiente. Muchos de los bloqueos se realizaron a personas que tienen una calificación elevada, sin importarle a la empresa el tiempo de trabajo que tienen en la misma, y los riesgos que han incurrido en ese tiempo. Esto beneficia a la empresa, que se queda con aquellos repartidores que acepten las peores condiciones laborales posibles.


En cuanto al algoritmo, funciona de tal forma que los repartidores se encuentran en constante competencia para posicionarse mejor en el ranking que brinda la empresa. Esto rompe nuevamente con el código laboral, en tanto se está calificando el trabajo realizado, a la vez que se brindan sanciones cuando se incumple con lo esperado. Bajo una modalidad de prestación de servicios se encuentra prohibido que se brinden sanciones disciplinarias, y es justamente esto lo que realizan las empresas, siendo que controlan directamente cómo se realiza el servicio.


Finalmente, otra problemática a rescatar es que empresas como Uber Eats hacen que sus trabajadores tengan que hacer entregas en zonas peligrosas, lo cual expone al trabajador a riesgos de robos u otras situaciones peligrosas. Todo esto sin contar con ningún tipo de seguro de riesgo. La inseguridad laboral es una problemática corriente a lo interno de los grupos de repartidores, mientras que el seguro de ASSA que dice tener Uber es prácticamente inexistente. A esto se le puede sumar las largas horas de espera sin paga, y múltiples problemáticas que surgen en la cotidianeidad.


No demos marcha atrás, luchemos por condiciones dignas de trabajo.


Si recordamos que la fuerza laboral es una parte vital del costo de producción, sea de un bien o de un servicio, resulta evidente que las precarias condiciones laborales que brindan a sus repartidores es una condición ineludible para el enriquecimiento de la plataforma. Esto sumado a que sus empresas se encuentran ubicadas en Bermudas y en Holanda, con la única intención de evadir impuestos.


Por otro lado, la empresa busca desligarse de cualquier tipo de reconocimiento de la relación laboral, a sabiendas de que esto les implicaría tener que pagar: vacaciones, aguinaldo, días libres, todo tipo de seguros, licencia por maternidad, instrumentos e infraestructura de trabajo, pago por cesantía, y la negociación colectiva de los pagos, es decir, deberían pagar montos que superen el salario mínimo de acuerdo con la cantidad de horas laboradas y la ganancia generada.


La prestación personal del servicio, la remuneración salarial y la subordinación

jurídica son los tres elementos típicos del contrato de trabajo, y en este caso se cumplen los tres elementos, tal como lo hemos demostrado. El mismo Estado de la Nación lo confirma, y realiza un estudio detallado al respecto.


En un escenario de reconocimiento de la regulación laboral, la empresa dejaría de tener ganancias multimillonarias como las que tienen en estos momentos de pandemia, en los que la cantidad de viajes se han multiplicado exponencialmente, y han bajado el pago a los repartidores, a la vez que suben el precio del servicio. Recordemos que la empresa únicamente brinda un servicio tecnológico, sin tener que incurrir en prácticamente ningún gasto para operar en Costa Rica. Mientras tanto, imponen todas las condiciones a los restaurantes, repartidores y clientes, y se lleva la tajada más grande.


La empresa Uber, luego de enterarse de la próxima convocatoria a la caravana que finalizará en sus oficinas en Bambú, decidió volver a poner promociones y desafíos, lo cual es una clara maniobra para frenar la manifestación, y que no salga debilitada su imagen pública. Esto no es algo novedoso, puesto que ha sido la misma táctica que ha llevado adelante la empresa Uber choferes, y que aplica en términos globales.


No obstante, como hemos demostrado a lo largo de esta nota, las problemáticas son mucho más profundas que un mero desafío o una promoción, la empresa aprovecha su encontrarse en una “zona gris laboral” para imponer las condiciones que mejor le plazca a sus “colaboradores”.


Nos vemos este lunes a las 9am en Casa Presidencial.


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