• J.O.

Call Centers: Nuestras vidas valen más que sus ganancias.

Desde hace dos décadas en Costa Rica el sector de servicios ha aumentado de manera sostenida, a una gran parte de este sector pertenecen los Centros de Llamadas. Durante el contexto de la pandemia, los “Call Centers” han podido ajustarse más rápido al teletrabajo que la mayoría de los sectores de la economía, y sus funciones no se han visto en gran parte afectadas. Aunque el discurso de las empresas pretende presentar un alto grado de estabilidad de los puestos laborales dentro de un panorama económico de recesión y despidos masivos, las condiciones de precarización persisten para la masa laboral de centros de servicios.





El aumento en las tasas de ganancia de las empresas es evidenciable por el crecimiento de personal en planilla, como incluso por la apertura de nuevos edificios de oficinas en plena pandemia. En el caso de Sykes estará expandiendo sus operaciones a Liberia. Esto con la intención de captar a los y las trabajadoras del sector del turismo que se han quedado sin trabajo por el cierre de fronteras.


De igual manera las diferentes cuentas que manejan las empresas como Teleperformance, Concentrix, Amazon, y demás, han continuado su expansión de planilla, en contraposición a las más de siete mil empresas que han aplicado para la suspensión de contratos laborales con sus empleados y empleadas en otros sectores.


A nivel internacional el aumento en las tasas de ganancia de estas empreas se ve reflejado en la fortuna personal de Jeff Bezos (la cabeza de Amazon), que durante la cuarentena ha roto ya varios récords como el hombre más adinerado del mundo.


En cuanto a la realidad propia de quienes laboran en centros de llamadas, estos siguen ganando una fracción de sus contrapartes del primer mundo, la cantidad de horas sigue siendo extenuante y un gran número de cuentas siguen exponiendo a sus agentes a condiciones insalubres de trabajo durante la pandemia. Este es el caso de la cuenta Capital One manejada por Sykes que hasta hoy en día no ha permitido el teletrabajo, justificándose en sus funciones de índole bancaria. En esta misma cuenta se han desarrollado ya varios focos de contagios de covid-19, sin embargo, mantienen su política.


El teletrabajo tampoco es ninguna utopía. Las mujeres trabajadoras, una gran parte de ellas madres solteras, han tenido que asumir una triple carga de trabajo simultánea. Es decir, tienen una carga doméstica, laboral y de cuido de niñes o personas enfermas, mientras los centros educativos siguen cerrados. Esto contribuye al aumento de la brecha salarial estructural, puesto que alcanzar las métricas se vuelve más difícil. De igual manera los servicios de agua, luz e internet se disparan por el uso más sostenido, mientras se mantienen los salarios sin contemplar estos costos. Por lo que también la amenaza del aumento en los impuestos producto de la crisis promete desestabilizar las capacidades de autosostenerse de los y las trabajadoras. Las empresas deben hacerse responsables de proveer las herramientas de trabajo, entre ellas, los servicios antes mencionados.


El mismo presidente de la república ha celebrado en sus redes sociales contrataciones de 300 míseros puestos por parte de estas empresas. La actual administración es cómplice de una legislación laboral que imposibilita hacer valer los derechos de las personas trabajadoras de call centers. El futuro cercano promete un aumento estrepitoso de los impuestos y no aparece ni la esperanza de un aumento del sueldo de manera acorde. Las métricas tienen que tomar en cuenta la realidad y las dificultades materiales y psicológicas de quienes trabajan durante la pandemia, primordialmente para aquellas personas que representan el único sustento de sus hogares.


Debemos posicionarnos contra la suspensión de los contratos salariales y denunciar su carácter anti-trabajador. Por otro lado, es preciso presionar a la patronal para que asegure el teletrabajo ante sus cuentas más restrictivas. La única forma de mejorar las condiciones de nuestro gremio es organizándonos todos y todas como una sola fuerza, en lucha por profundizar los derechos de la juventud trabajadora. Se ha vuelto urgente un espacio para politizar nuestras voces en un contexto político turbulento, en el que no tenemos ni la más mínima injerencia y nos afecta cotidianamente.


La juventud en Latinoamérica ha liderado las luchas contra las nulas posibilidades que brinda el modelo capitalista que predomina actualmente. En Costa Rica tenemos la tarea de solidarizarnos con los casos de quienes ejercen nuestras mismas labores y contribuyen de igual manera con este sector. Somos la juventud precarizada de los Call Centers, quienes reciben $5 dólares por hora y quienes tenemos la oportunidad de poner un alto a la precarización laboral.


Desde Juventud Obrera decimos:

¡Basta de cargar los golpes de la crisis en la clase trabajadora!

¡Nuestra salud y nuestras vidas valen más que sus ganancias!

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