• J.O.

5D: A las calles contra la mercantilización de nuestros cuerpos.

Actualizado: 4 de dic de 2020

La semana pasada se repitió una situación de violencia sexual para la cual muchas mujeres estamos acostumbradas a enfrentar: se destapó un chat en el cual unos 3 mil hombres compartían fotografías de mujeres desnudas sin ningún consentimiento.



El 25N, día internacional por la eliminación de la violencia contra las mujeres, cientos de mujeres marcharon por las calles de San José exigiendo un alto a las múltiples formas de violencia que viven cotidianamente. Solo un día después de esta jornada de lucha, se dio a conocer en redes sociales la existencia de un grupo en telegram destinado principalmente para filtrar fotos de mujeres e inclusive menores de edad. Además de esto, los integrantes de este grupo lo utilizaban para obtener información personal de algunas de estas mujeres, como su lugar de trabajo o de vivienda. Además, sin pelos en la lengua y cubiertos con el manto protector de la complicidad de los que “solo veían y no hacían nada”, se llegó a discutir la posibilidad de llevar a cabo sus “fantasías sexuales” secuestrando y violando.


Como mujeres, conocer de estos casos nos aterra, pero no nos sorprende. No es la primera vez (y probablemente no será la última) que se da a conocer de la existencia de filtraciones de nudes o de grupos en los que hombres se organizan con ese fin. Un ejemplo es el infame “Foro de Costa Rica”, una página web que por más de 14 años ha podido difundir sin ningún tipo de repercusión información o imágenes sobre mujeres exponiéndolas como el blanco perfecto para toda violencia patriarcal. Recientemente, gracias a la intervención de chicas con habilidades informáticas, la página fue suspendida y obligada por ley a eliminar todo contenido que infrinja con los artículo 196 bis del Código Penal, el cual es muy claro:


“Violación de comunicaciones electrónicas:

Será reprimida con pena de prisión de seis meses a dos años, la persona que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere, accese, modifique, altere, suprima, intercepte, interfiera, utilice, difunda o desvíe de su destino, mensajes, datos e imágenes contenidas en soportes: electrónicos, informáticos, magnéticos y telemáticos. La pena será de uno a tres años de prisión, si las acciones descritas en el párrafo anterior, son realizadas por personas encargadas de los soportes: electrónicos, informáticos, magnéticos y telemáticos."


Luchar por leyes que nos protejan como mujeres es importante y necesario, sin embargo, también es necesario analizar la situación de fondo, para llegar a conclusiones certeras que nos permitan identificar la raíz de toda forma de explotación de nuestros cuerpos, y así, poder destruirla. Debemos analizar las condiciones materiales en las que se enmarca toda esta situación, ya que son estas las que determinan las distintas formas que adopta la dominación patriarcal.


Plataformas como OnlyFans o Patreon funcionan de la siguiente manera: la persona creadora de contenido recurre a la plataforma para vender el acceso a este por medio de un cobro mensual, del cual las plataformas se apropian de entre un 5% y un 20%, es decir las plataformas obtienen de las personas creadoras un porcentaje del valor de su trabajo.


Dentro de las relaciones capitalistas de producción y consumo, las personas se vuelven objetos mercantiles que se pueden intercambiar. En este caso, se cuenta con el agravante de que se trata de mujeres cuyo contenido es de carácter erótico, es decir, contenido como videos o fotografías de su cuerpo. Entonces, en el marco de estas relaciones económicas, se despoja a las mujeres que recurren a estas plataformas de sus cualidades de persona con sueños, ideas, miedos y responsabilidades, siendo que no son cualidades indispensables para el funcionamiento económico.


El patriarcado es, por excelencia, una de las formas de opresión y dominación utilizadas por el capital. Por medio de la división sexual del trabajo, es decir, delegando a las mujeres al sector doméstico, al cuidado materno y al amor romántico, es que se refuerzan las expresiones sociales del patriarcado. Por ejemplo, la idea de que la construcción de nuestra feminidad debe estar orientada a la belleza, lo puro y lo erótico, convirtiéndonos así en objetos de deseo, conquistable por los demás. Plataformas como las mencionadas anteriormente se agarran de esta idea para lucrar con la objetivación de nuestra existencia y propiciar así la mercantilización de nuestros cuerpos.


Es importante señalar que nuestro análisis no intenta hacer un juicio de valor o moral hacia las mujeres que decidieron crear contenido erótico y ganar dinero con este en plataformas virtuales. Nuestro análisis pretende evidenciar el papel fundamental que desempeña el capitalismo en propiciar, mantener y adaptar distintas formas de opresión, como el patriarcado, para obtener ganancias y engrandecer sus riquezas. Las mujeres vivimos y enfrentamos condiciones concretas que limitan nuestras opciones para sostenernos económicamente. Si creamos contenido erótico y lo vendemos en internet, ya sea para sobrevivir a fin de mes o meramente por una cuestión de difusión de nuestro arte, no es porque seamos unas putas o unas fáciles, ni quiere decir que estamos legitimando el patriarcado ni la violencia hacia nuestros cuerpos.


Es el mismo capitalismo, entendido como un conjunto de relaciones guiadas por la acumulación de dinero, el responsable de las redes de trata de mujeres y niñas, el responsable de la prostitución y la legitimación de la explotación sexual de cuerpos. Se nos dice que las mujeres somos libres de elegir, que nosotras libremente elegimos vender nuestro cuerpo y que libremente enviamos o vendemos nudes en internet, pero es una falsa libertad, endulzada por discursos de emprendimiento que aseguran que estamos siendo “nuestras propias jefas”. Lo que realmente somos, bajo el actual sistema económico, es “libres” de encontrarnos disponibles para vendernos en los términos que más le sirvan al capital.


No existirá la liberación sexual ni la emancipación de la mujer si no se tiene como objetivo último la superación del capitalismo, por su forma barbárica y despiadada de apropiarse y explotar absolutamente todo por unas cuantas monedas. Nuestra lucha debe ir más allá del mero cambio subjetivo, es decir, del cambio de nuestras actitudes, pensamientos, y conductas; las condiciones materiales que perpetúan la opresión hacia las mujeres deben ser eliminadas para ser verdaderamente libres.


Como mujeres tenemos la tarea de fortalecer y consolidar un movimiento de obreras, disidencias de género, migrantes, indígenas, trabajadoras del arte y la cultura tan fuerte como para romper las cadenas que nos atan a la violencia patriarcal patrocinada por el capitalismo. Debemos luchar hasta conquistar todos nuestros derechos y asegurar una vida digna y libre para todas las que vienen.


Nos vemos este 5 de diciembre a la 1 pm en la Plaza de la Democracia.


Natalia Cruz.





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